Archive for the ‘Filosofia Cheap’ Category

Seis meses sin Benedetti

Hoy se cumple medio año que Mario Benedetti se nos adelantó. No digo que no lo tenemos entre nosotros, porque él está aquí con su obra. Los hijos de mis hijos lo van a conocer al igual que yo lo conocí, a través de sus poemas. “No te salves” y “Táctica y Estrategia” son los taquilleros, pero hay una colección de sabiduría inmensa en sus palabras. Les anexo “Hagamos un trato”, en un video que encontré – creo que con Benedetti, siempre vamos a poder contar. (Ignoren los corazones del título del video, fue lo mejor que encontré ja!!)

Encontrado en Facebook

El ser humano es la síntesis de lo finito con lo infinito, de lo temporal con lo eterno, de la libertad con la necesidad.

 

Cortesía de Lucre

Convertirse en Latino

Me preguntaba un colega cual es el mayor reto para los inmigrantes Latinos que recién llegan a los Estados Unidos. Sin duda hay demasiados: desde los muy profundos, como el intentar adaptarse a un mundo individualista viniendo de una cultura colectivista, hasta los mundanos, como el intentar pronunciar correctamente el nombre de una calle en inglés.

El tema da para años investigación, pero en mi opinión, el reto se resume precisamente en el hecho de convertirse en ‘Latino’. Cuando una persona llega a los Estados Unidos,  el sistema  tiene que ponerla en una categoría. Es imperativo llenar una cajita: Eres Caucásico, o Afro-Americano, o Isleño del Pacifico, o Latino. Para el sistema la raza no es una parte de ti, es LO que eres. Desgraciadamente, los documentos son lo que marcan quién eres ante el sistema (y sin documentos no eres nadie –dolorosa verdad que a muchos nos gustaría cambiar). Si en el país de origen eres una persona que trabaja en un rancho, tiene su familia y le gusta la música, aquí tu solo eres parte de una raza: uno no es Latino hasta que llega a los Estados Unidos.  El reto es entenderlo – convertirte en Latino lo mas pronto posible y jugar esta carta a tu favor.

Del telégrafo al chip en tus neuronas

Es obvio que el internet ha sido el vehículo ideal para cambiar la forma la que nos comunicamos. Si bien esta ya había comenzado mucho antes – datando desde el telégrafo, ¿quizás antes? – el internet la ha potencializado a niveles increíbles. Yo sé que esto no es noticia para nadie, pero me sigue pareciendo remarcable el hecho que alguien en Indonesia – o incluso ya en un transbordador espacial – tenga acceso estas mil letras en este momento. El cambio no está basado en una sola tecnología: el flujo de información ya se ha reinventado con el iPhone, y no dudo que pronto venga el chip integrado a nuestras neuronas.

Es en nuestros paradigmas internos en los que tenemos que trabajar… como ejemplo, pongo la comunicación corporativa.  Históricamente ha sido de arriba hacia abajo – la compañía dicta, y  los demás escuchamos. Hoy lo mejor que puedes hacer para una compañía es proveer una plataforma para que se comunique la gente  y trabajar para que tu servicio sea del agrado del consumidor. Las compañías pueden seguir anunciando lo buenas que son, pero hoy los consumidores tienen muchas más armas para bloquearte.

No gritemos nuestros mensajes; escuchemos y hablemos de una manera más inteligente.

Energía potencial

Hay pocas cosas más emocionantes que el potencial. Cuando nace una persona, nos emociona el hecho que haya una nueva vida… nos excita su potencial. Seguido pasamos nuestros días evadiendo una simple realidad – tenemos el potencial de cambiar el mundo. Repito: tenemos el potencial de cambiar el mundo.

Hay en todos nosotros al menos un talento. Algunos tienen la bendición de una voz para cantar, otros un fuerte sentido de la ubicación, de la mecánica o habilidades atléticas fuera de lo común. Pocos – muy pocos – pueden sobrevivir a base de puro talento. Es necesario fortalecerlos a base de práctica. Y es aquí donde la mayoría flaqueamos – huimos de nuestro regalo por miedo a fallar. El miedo nos paraliza y no nos permite convertirnos en gigantes. Es una gran tragedia auto boicotearnos como personas o como sociedad por el temor. Nada más triste que ver potencial tirado a la basura.